Category Archives: Basketball

Miami Heat, el justo vencedor


Por Pablo J. Gasc

La ciudad de Miami tuvo una noche soñada. El final de una temporada, que si bien fue más corta que otras, tuvo todo el vértigo que hace que los fans estén con el corazón en la mano hasta el último segundo.

Los Miami Heat son los merecidos campeones de la Final de la NBA por muchas razones. Primero, porque fueron capaces de aprender de la final anterior en la que los nervios superaron al talento. Segundo, porque sus jugadores pusieron todo el corazón detrás de cada arremetida, y tercero, porque al final aparecieron los jugadores de apoyo que eran necesarios y que supieron brillar en el momento indicado. Pero a estas tres razones debemos agregarle la más importante, los tres grandes pivotes del equipo, Lebron James, Dwayne Wade y Chris Bosh,  jugaron a otro nivel.

Los Heat ganaron de manera brillante, contundente y brutal. No solo superaron a los Thunder de Oklahoma City en cuatro juegos seguidos, estos fueron una clase soberbia y magistral de técnica, fuerza y tenacidad. El juego de anoche en particular, tuvo todo para ser una gran final. Los Heat se impusieron en casa por 121-106.

Ahora bien, sería una falta de respeto de mi parte no reconocer que el equipo visitante no puso talento sobre la cancha del American Airlines Arena. Los Thunder jugaron con todo el corazón, pero al igual que los Heat el año pasado, los nervios y la inexperiencia les jugaron una mala pasada. Las cifras del encuentro son claras. Lebron James, el mejor jugador del año, se inscribió con 26 anotaciones, trece asistencias y once rebotes, coronando su noche magistral con dos triples al final del que, a la fecha, sea posiblemente el mejor juego de su carrera.

Faltando tres minutos para que acabara el encuentro, las tres estrellas de Miami, James, Wade y Bosh ya  estaban en la banca, fue entonces cuando Lebron, levantando un dedo al cielo decretó la victoria, dando inicio oficialmente a la fiesta. Miami ya se sabía triunfador. Los Heat a esa altura ya eran sin duda alguna los mejores de la NBA.

Miami cerca de la cima

Por Pablo J. Gasc

Una vez más la ciudad de Miami estuvo de fiesta. La capital del sol celebró en grande ya que su equipo está solo a un paso de lograr su ansiada meta, gracias a su triunfo por 104-98 ante los Thunder de Oklahoma City. 

Si la historia y las estadísticas sirven de algo, podríamos decir que hasta la fecha ningún equipo ha podido ser campeón luego de estar 3-1 en el marcador. Los Thunder deben estar pensando en eso en estos momentos mientras revisan una y otra vez lo sucedido anoche. En un momento tuvieron todo a su favor, pero lo dejaron escapar.

La escuadra de Miami comenzó tibia. No encontraban su ritmo, y a medida que transcurrían los minutos los visitantes tomaban ventaja. Hasta ahí no se veían los pilares locales. No estaban en nada. Tiraban melones y por supuesto, estos no entraban en la canasta. Así se fueron a los camarines en desventaja, molestos consigo mismos, incómodos. El American Airlines Arena rugía con pocas ganas.

Pero las segundas partes suelen traernos sorpresas, y una vez más, Lebron James se puso el equipo al hombro y salió a dar cátedra. Al final del encuentro, James contaba con 26 anotaciones, una más que su socio Wade, quien también hizo lo suyo.

Pero si bien es cierto los tres grandes de Miami son trascendentales a la hora de mover al equipo, en los momentos importantes suelen aparecer otros jugadores que por esfuerzo logran inscribirse también como héroes, y ese es el caso de Mario Chalmers, quien tuvo una gran noche anotando 25 refrescantes puntos, ya que siempre vinieron cuando más se les necesitaban.

Kevin Durand trató por todos los lados de llevar a su equipo a una situación menos complicada pero no pudo. Westbrook hizo lo suyo anotándose 43 puntos y en un momento logró dejar el marcador igualado a 90, pero tampoco fue suficiente.

La verdad es que la ventaja está cargada para el lado de los locales, ya que el quinto juego será en Miami. Pero mi madre decía que no hay que limpiarse la boca antes de comer. Los juegos hay que jugarlos. Oklahoma City ha demostrado ser un buen equipo, por algo llegaron a la final. Scott Brooks ha hecho un gran trabajo con estos jóvenes llenos de ilusiones y quién sabe si aún le queden conejos por sacar del sombrero.

Los Pacers toman ventaja

Por Pablo J. Gasc

No me cabe la menor duda que la noche del miércoles 16 de mayo, será una de esas que la fanaticada de Miami querrá olvidar cuanto antes mejor. Eso debido a que caer en el tercer juego de la serie de siete ante Indiana de visita por 94-75 es más que una simple estadística. Los Heat simplemente no pudieron. El barco hizo agua por todos lados.

La ausencia de Chris Bosh fue una cosa, pero lo de Wade fue terrible. Al final del primer cuarto no había anotado ni una sola canasta. Al final del juego, sólo se inscribió con 5. Todo un record. Algo de terror.

Pero pensar que los Heat cayeron solo por esas razones que acabo de mencionar es mezquino, una falta de respeto. Los Pacers jugaron bien. Fueron sólidos atacando y defendiendo. Fueron precisos. Roy Hibbert fue el mayor anotador de los locales con 19 puntos y 18 rebotes. Pero no fue el único, George Hill encestó 20 puntos, Danny Granger ayudó con otros 17 y David West se inscribió con 14 puntos y 9 rebotes.

En la acera del frente la cosa era diferente. Vimos un Wade perdido, impreciso, irascible. Mario Chalmers lideró a su equipo anotando 25 puntos mientras que Lebron James hizo lo que pudo anotándose con 22 puntos al final del encuentro, pero no fue suficiente.

Algo que no se puede dejar de mencionar fue el incidente entre Erik Spoelstra y Dwayne Wade. El entrenador le puso paños fríos, diciendo que “son cosas que pasan”, mientras que el número 3 se retiro a su hotel sin hacer comentarios al respecto. Spoelstra debe haber quedado preocupado, ya que lo que mostró su equipo no dejó a nadie contento y lo que se vió con Wade menos.

Por ahora, las cosas están 2-1 a favor de los pacers y el domingo juegan nuevamente de local. Los Heat, tienen tareas pendientes, sin embargo no hay que ser pesimistas, ya que en el basquetbol, y en especial en Playoffs, nada termina hasta que no canta la chicharra.

 

Tarde mágica en Miami

Por Pablo J. Gasc

Los diecinueve mil y algo asistentes, todos vistiendo sus camisetas blancas, celebrando, como en una gran fiesta, el nuevo premio MVP de su número 6. El tercero a la fecha. Una tarde soñada para Lebron James.

Si bien es cierto la primera mitad del encuentro fue para los visitantes, el equipo logró rearmarse y encontrar los espacios necesarios para que la segunda mitad fuese sobresaliente. De esta manera los Heat se quedaran con el primer punto de la serie ante los Indiana Pacers por 95-86. 

Puede que los nueve puntos de diferencia al final del encuentro no muestren en su plenitud el excesivo trabajo que tuvieron que hacer los jugadores locales, pero los Pacers vinieron a demostrar que no son una escuadra fácil de derrotar, y que tienen argumentos para ofrecer una digna batalla por quedarse con la serie y seguir en competencia. Los visitantes lograron durante toda la primera mitad mantener a raya a los locales quedándose con el tiempo por 48-42. Sin embargo, aún quedaba mucho partido por delante.

Por momentos, el quinteto local pareció un poco sobrepasado por Indiana y Erik Spoelstra no encontraba las soluciones en su tablero, a esa altura, los tiros de media distancia parecían ser la única salida. A esa altura, la orden para Lebron fue “no cansarse”, Y el guerrero respondió. Al final de la jornada Lebron contaba con 32 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias en la libreta, ah, y como si fuera poco, dos robos. Wade por su parte también hizo lo suyo anotándose con 29 puntos, mientras que Chris Bosh colaboró con 15 anotaciones, lamentablemente, al final del segundo cuarto tuvo que salir del juego producto de una lesión abdominal, siendo remplazado por Ronny Turiaf.

En la escuadra visitante destacaron David West y Roy Hibbert quienes lograron anotar 17 puntos cada uno, mientras que George Hill y Darren Collison lo hicieron con 10.

Ahora, sin Bosh por quien sabe cuánto tiempo,  los Heat deberán preparar una estrategia de contención y ataque prolija, ya que los Indiana Pacers dejaron claro que no dejaran ir la serie sin antes haber dado una buena pelea.

Los Heat se alzan con la Victoria

Por Pablo J. Gasc

Lo que se vió la noche del miércoles en el American Airlines Arena fue uno de esos juegos memorables.  Los Miami Heat se quedaron con la serie por 4-1. Si bien la superioridad de los locales fue contundente (106-94), los Knicks no fueron un rival fácil de vencer. Ambas escuadras entraron con convicción y entregaron lo mejor se sí. Lamentablemente para Nueva York, los Heat tuvieron a sus tres estrellas jugando a un gran nivel.

La primera mitad del encuentro fue más bien cerrada, con ambas defensas jugando a gran nivel, sin embargo, la noche se comenzaba a vestir de blanco y al final se fueron al descanso con Miami ganando por 11 puntos de diferencia, 55-44.

El coach de Nueva York, Mike Woodson, colocó toda la carne que le quedaba en la parrilla, viendo por todos los medios de dar la mayor movilidad y espacios a Carmelo Anthony (35 puntos) y a Amar’e Stoudemire (14 puntos), lamentablemente para ellos eso no fue suficiente.

Ya al final del tercer cuarto de partido los Heat apabullaban a su rival 81-67, una diferencia que en el cuarto período fue imposible de disminuir para los visitantes. Claramente, una noche memorable para los fanáticos Miamenses.

Los dirigidos por Erik Spoelstra salieron a jugar con la mente fría, con claridad, precisión. Fueron letales en los momentos precisos, y contundentes a la hora de defender. Antes del encuentro, el entrenador les había remarcado a sus jugadores la necesidad de recuperar pelotas y ganar rebotes como una de las claves para alzarse con la victoria, y así hicieron. Al final, jugando más relajados, los Heat celebraron 106-94.

La estrella de la noche para los locales fue una vez más Lebron James, quien  se retiró del estadio con 29 puntos en su libreta, siete asistencias y ocho rebotes. Por su parte los otros dos mosqueteros, Dwyane Wade y Chris Bosh se inscribieron con 19 puntos cada uno, mientras que Mario Chalmers lo hizo con 10.

Ahora, Miami enfrentará a los Pacers de Indiana, escuadra que viene de derrotar a los Magic the Orlando por la misma diferencia de 5 juegos a 1.

Los Knicks celebran en playoffs

Por Pablo J. Gasc

Luego de 11 años: 

Por como se veían las cosas el jueves, era difícil creer que los Knicks pudieran sacar un punto en esta serie, especialmente después de haber perdido los tres primeros por una diferencia de 20 puntos por juego, sin embargo, los neoyorquinos demostraron que aún podían dar más.

Los Knicks lograron quedarse con una victoria 89-87, rompiendo así con un terrible registro de 13 juegos perdidos en la post  temporada. No sólo la estrategia de su entrenador Mike Woodson hizo el milagro, sino la tenacidad y corazón de su conductor Carmelo Anthony, quien los llevó a la victoria marcando 41 puntos. Por su parte, el retornado Amare Stoudemire ayudó marcando 20 puntos y 10 rebotes.

Lo de Carmelo estuvo a la altura de una levantada épica, especialmente cuando consiguió encestar tres puntos faltando 54 segundos. Con esto, la maldición de los Knicks, que no ganaban un juego en playoffs desde el 19 de abril de 2001 cuando vencieron a los Raptors de Toronto en el tercer juego de la serie de cinco, se convertía en cosa del pasado.

Los fanáticos neoyorquinos quienes repletaron por completo el Madison Square Garden disfrutaron hasta el último segundo el sacrificio máximo de su equipo, celebrando en especial el momento en que Dwayne Wade, faltando a penas 1.6 segundos en el reloj, fallaba el tiro de tres puntos que podrían haber dado la serie a su equipo.

La decepción de los jugadores miamenses se podía ver, ya que estaban convencidos de que la victoria estaba casi en sus manos. Lamentablemente no pudieron repetir la barrida conseguida en la semifinal de la Conferencia del Este de 2005, cuando mandaron de vuelta a casa a la escuadra de Washington con las maletas vacías.

Sin embargo, si bien es cierto los Knicks se alzaron con la victoria, los 27 puntos de Lebron James no deben ser ignorados, tampoco los 22 puntos de Wade, especialmente ahora que ambos equipos regresan a Miami para dar vida al quinto encuentro.

Miami con la serie casi en la bolsa

Por Pablo J. Gasc

Al final del partido, el Madison Square Garden estaba en silencio. La superioridad de los Miami Heat sobre los locales Knicks no debería tomar por sorpresa a nadie. El marcador de 87-70 tampoco, especialmente si consideramos que el tridente miamense se ha convertido en un enigma sin solución para Mike Woodson y sus muchachos, y si piensan en igualar la serie con lo poco que les va quedando, deben estar pensando buscar ayuda divina. 

Hasta el momento, los Heat han ganado tres juegos seguidos y Eric Spoelstra ya debe estar pensando en los rivales por venir, ya que la extremadamente debilitada escuadra neoyorquina no le debe estar quitando el sueño.

Si bien es cierto, al final del primer período las cosas no se veían tan oscuras para los locales, y el tercer cuarto se ponía cuesta arriba para los Heat ya que Lebron dejaba el rectángulo con cuatro faltas personales. Aún quedaba mucha agua por pasar debajo del puente.

Los tres mosqueteros James, Wade y Bosh nos tienen acostumbrados a tener juegos sobresalientes. Por lo general, donde falla uno aparece el otro y viceversa. Pero el jueves pasado vimos además a un Mario Chalmers haciendo de las suyas en el cuarto período, convirtiendo 3 de los cuatro tiros abiertos que se le presentaron, precisamente cuando más se le necesitaba.

Chalmers se fue a los camarines con 19 anotaciones en la libreta y 5-8 desde la línea de los tiros libres. Hasta ahora, su average había sido de 14.3 puntos por juego, sin embargo, en tiempos de playoffs habitualmente sale lo mejor de cada jugador.

De seguir las cosas como se han visto hasta el momento, no es una locura pensar que este domingo, los Heat podrían cerrar la serie en forma contundente. Un tremendo golpe anímico para una escuadra que este año lo quiere ganar todo. Sin piedad. Sin pérdidas de tiempo. Sin desgastes innecesarios. Un 4-0 a estas alturas parece más cercano de lo que nadie esperaba al inicio de la serie.

Miami Dominando La Serie

Por Pablo J. Gasc

Después de la tremenda paliza del domingo, el entrenador de los Knicks, Mike Woodson, se fue al hotel con una tremenda tarea por delante: Ver como hacía abrir espacios para que Carmelo Anthony y Amare Stoudemire respiraran. En parte lo logró. Claro que los cambios estratégicos duraron poco, ya que al final del segundo cuarto, los Heat ya marcaban la diferencia. 

El marcador final de 104-94 puede no parecer tan lapidario como lo fue el del pasado domingo, sin embargo, en la cancha, los Heat brillaron por todos los rincones. Desde la línea de tres puntos, desde los laterales, recuperando balones, bloqueando, bajo el tablero. James, Wade, Bosh, Millar, todos inspirados y mentalizados en conseguir el título que el año pasado se les escapó de entre las manos. Por donde se les mire, este equipo muestra una solidez y contundencia  impresionantes.

Dwyane Wade lideró a su equipo como en los viejos tiempos marcando 25 puntos en tanto que Chris Bosh colaboró con otros 21. El tercer mosquetero, Lebron James, se anotó con 19 canastas.

En la otra acera, Carmelo Anthony hizo todo lo que estuvo de su parte para acercar a su equipo encestando 30 puntos, sin embargo no fueron suficientes ante unos Heat que supieron manejar el encuentro y mantener la diferencia.

Con esta derrota, los Knicks consiguieron un nuevo record en la NBA con 12 partidos perdidos de manera consecutiva en post temporada.

Los debilitados neoyorquinos se devuelven a casa con la canasta vacía y la preocupación por el lesionado Iman Shumpert. Un Baron Davis que regresó pero muy falto de juego. Un Tyson Chandler debilitado, además de unos Douglas y Bibby a media máquina y como si fuera poco, un Amare Stoudemire que no se sabe si podrá jugar producto de un corte en una de sus manos una vez terminado el encuentro.

Los dos partidos en Nueva York serán para los Knicks una prueba de fuego para ver si la serie se puede emparejar, pero si el equipo no encuentra una fórmula milagrosa para detener a unos Miami Heat inspirados, la cosa no pinta nada de bien.

Los Heat dan el primer golpe

Por Pablo J. Gasc

La lluviosa y fresca tarde de Miami contrastaba con el calor e intensidad de los miles de fanáticos al interior del American Airlines Arena. Frenéticos, todos vestidos de blanco, no se cansaban de vitorear a sus gladiadores en el primer juego de la serie contra los Knicks de Nueva York. 

El marcador final de 100-67 muestra la superioridad de unos Heat que tuvieron una tarde mágica. Claro que seria una tremenda injusticia decir que los Knicks no jugaron un buen partido. Lo que sucedió fue que los Heat fueron muy superiores.

La propuesta de Erik Spoelstra, entrenador de los Heat, fue sencilla. Marcar a presión, llevada a cabo por sus jugadores de manera impecable, sin embargo, la brillante conducción de Lebron James, quien por donde se le mire tuvo una noche magistral, fue fundamental en el resultado final marcando 32 puntos en total. Dwyane Wade, quien regresaba luego de haberse dislocado un dedo de su mano izquierda, colaboró con 19 puntos.

Para los visitantes el mejor anotador fue J.R. Smith quien marco 17 puntos. Carmelo Anthony trató, pero la marcación a presión de James no lo dejó acomodarse en ningún momento.

Mike Woodson, entrenador de los Knicks, tiene una tarea difícil por delante. Ahora debe ver como hace para revertir este golpe inicial sin su base Jeremy Lin, quien no estará disponible por lo menos por un par de semanas más, a eso debemos sumar la lesión del escolta Iman Shumpert quien deja a los neoyorquinos aún más averiados para lo que queda de serie.

Ésta ha sido la peor derrota que han sufrido los Knicks en playoffs desde 1991, cuando el equipo guiado por Patrick Ewin cayó ante los Bulls de Michael Jordan por 126-85.

Alguien me dijo hace algunas semanas que lo mejor de los Heat estaba por verse, y parece que tenía razón. Si Lebron y compañía pudieran jugar así el resto de los playoffs, me atrevería a decir que merecen ser campeones, sin embargo, queda mucho por delante y los demás equipos que han llegado a estas instancias tienen aún mucho que para mostrar.

El basquetbol no se ensucia

Por Pablo J. Gasc

No dudo que los fanáticos de los Lakers puedan no estar muy felices con las noticias, sin embargo creo que al deporte en general le hace bien ponerse firmes ante las situaciones poco deportivas. Las imágenes fueron claras. Nítidas. Lo del domingo en el Staples Center de Los Ángeles no tiene nombre. No fue una celebración desmedida, fue una agresión fragante. Descarada.

Lo de Ron Artest fue de otro planeta. En realidad de otra práctica sin reglas. Si bien es cierto el baloncesto es un deporte de contacto, lo que vimos todos fue un asalto. Un codazo en la cara del jugador rival. Los fanáticos frenéticos avivaban a su jugador que acababa de encestar para su equipo mientras en el suelo, casi inconsciente, James Harden, el defensa de Oklahoma City yacía boca abajo.

Artest, alero estrella de los Lakers, en su camiseta lleva escrito “World Peace” (Paz en el mundo), sin embargo, si miramos a su historial de violencia, posiblemente sea el menos indicado como embajador de paz. Gracias a su nueva locura ha dejado a su equipo, los Lakers, sin una valiosa pieza de cara a los playoffs.

Harden estará un par de partidos fuera debido al ataque que le causo una sebera contusión cerebral, mientras que Artest, deberá mirar de lejos a sus compañeros por siete juegos. Si los Lakers fuesen eliminados en la primera ronda de los playoffs, entonces los juegos que le queden sin cumplir tendrá que completarlos la próxima temporada.

Claramente los argumentos de Peace no convencieron al panel. Puede que sea una buena persona, como declara su compañero de equipo Kobe Bryant, no tengo por qué dudarlo, no estamos aquí para emitir juicios, sin embargo lo que hizo estuvo mal, debe ser castigado. Siete juegos y 350 mil dólares de multa. A ver si después de esa celebración desmedida le quedan ganas de otra.

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