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Cabrera y los Tigres a la Serie Mundial

Por Octavio Sequera.- Comerica Park, Detroit
Fotos de Juan Salas
Tigres de Detroit, se convirtió en el primer equipo que logra barrer a New York Yankees, en una serie de postemporada, luego de llevarse una victoria de 8-1, para coronarse campeones de la Liga Americana. Fue el título número 11 en el nuevo circuito para el conjunto del estado de Michigan y el primero desde el año 2006. Delmon Young fue elegido como el Jugador Más Valioso de la Serie, en la que bateo de para 353 puntos de average, con dos cuadrangulares y seis carreras impulsadas.

Luego de una jornada suspendida por lluvia, ambos equipos retornaron al Comerica Park, casa de los bengalíes, para continuar con la Serie por el Campeonato de la Liga Americana. Con la ausencia de Alex Rodríguez y Curtis Granderson en la alineación titular, Yankees lució mucho más vulnerable en cuanto a nombres, pero su producción fue similar. Max Scherzer, fue el encargado de dominar a los bombarderos del Bronx, quienes conectaron apenas dos imparables, ante los envios del cuerpo de lanzadores de Detroit.

El respaldo ofensivo de Tigres, llegó desde el primer episodio, cuando Delmon Young, sonó incogible remolcador para traer al plato a Omar Infante. De esta forma, el designado de los locales, logró impulsar al menos una carrera en todos los encuentros de la serie. Sin embargo, C.C. Sabathia, logró recuperarse para no permitir más daños. Por su parte, los Yankees, lograron embasar a dos corredores en el inicio de la tercera entreda, pero con dos outs en la pizarra, Nick Swisher, se ponchó por segunda ocasión en el encuentro para terminar con la amenaza.

Mientras la falta de carreras, reinaba del lado de Yankees, Detroit logró exactamente lo contrario. Nuevamente, el novato venezolano Avisail García, respondió con las bases llenas y demostró qsu efectividad al ligar su cuarto imparable en cinco turnos con hombres en posición anotadora. De igual forma, el jardindero de los Tigres llegó a tres remolques en la serie. Entretanto, Scherzer, demostró los atributos que le permitieron ganar 16 juegos en la temporada regular, al dominar a placer a un line up de Yankees recibió siete ponches en las primeras cuatro entradas.

La alegría en el Comerica Park, alcanzó su máximo nivel en el cierre del cuarto episodio. Después de un sencillo de Omar Infante, le llegó el turno a Miguel Cabrera, quien al primer lanzamiento de Sabathia, una recta en la esquina de adentro, conectó gigantesco cuadrangular por el jardín izquierdo, cuando toda la afición coreaba las letras “MVP”. Fue el primer jonrón de “Miggy” en este postemporada, que sirvió para colocar la pizarra 4-0. Posteriormente la fiesta en las tribunas, continuó cuando Jhonny Peralta también ligó vuelacercas productor de dos rayitas mas que ampliaron la ventaja de Tigres 6-0.

Después de cinco innings sin permitir hits, Eduardo Núñez terminó con la magia de Max Scherzer, al conectar un triple por los jardines central e izquierdo. Posteriormente, Scherzer recibió un doblete remolcador de Nick Swisher para que los Yankees abrieran la pizarra. Tras dominar a Cano, pero al ceder boleto a Mark Teixeira, el abridor de Tigres fue sustituido por el manager Jim Leyland, quien decidió traer al relevista zurdo Drew Smily para enfrentar a Raúl Ibáñez. No obstante, el manager de los neoyorquinos, Joe Girardi, decidió traer al juego a Alex Rodríguez, quien cumplió su cuarta aparición como bateador emergente de su carrera.

En el cierre de la séptima entrada y ante los envíos de Derek Lowe, Austin Jackson incrementó la diferencia de los anfitriones, con cuadrangular solitario por la pradera izquierda. fue el tercer batazo de vuelta completa de los Tigres en el partido. A excepción del segundo encuentro, la ofensiva bengalí logró al menos un jonrón en cada uno de los juegos de esta serie. Un episodio más tarde, Jhonny Peralta conectó su segundo tetratabatazo del encuentro, ante los envíos del relevista David Robertson.

Con la pizarra 8-1, llegó el momento de celebración en el Comerica Park. Desde el inicio del noveno inning, la afición comenzó a entonar distintos coros. en las diferentes secciones del parque de pelota, se apreció la llamada “ola humana”, algunos fanáticos con los rostros pintados, mientras que muchos niños en los hombros de sus padres, también manifestaron sus muestras de apoyo, con palabras como “champions”, “Miggy” “Fielder”, entre otros. De esa forma, el ambiente quedó servido para que los fuegos artificiales, confetti y demás artículos, salieran a relucir cuando Russell Martin, entregó el out 27 que selló el triunfo y por ende, el campeonato de Liga Americana para Tigres de Detroit.

Ahora la novena de “Mo-Town”, tendrá una semana para preparse a la Serie Mundial, en la que se medirá al ganador entre Cardenales de Saint Louis y Gigantes de San Francisco. Los monarcas del joven circuito, disputarán los juegos 3,4 y 5 del llamado “Clásico de Otoño”, que al igual que el año pasado, dará ventaja de la localidad (juegos 1,2,6 y7) a la Liga Nacional, debido a que ésta se alzó como ganadora en el pasado Juego de Estrellas.

Miami cerca de la cima

Por Pablo J. Gasc

Una vez más la ciudad de Miami estuvo de fiesta. La capital del sol celebró en grande ya que su equipo está solo a un paso de lograr su ansiada meta, gracias a su triunfo por 104-98 ante los Thunder de Oklahoma City. 

Si la historia y las estadísticas sirven de algo, podríamos decir que hasta la fecha ningún equipo ha podido ser campeón luego de estar 3-1 en el marcador. Los Thunder deben estar pensando en eso en estos momentos mientras revisan una y otra vez lo sucedido anoche. En un momento tuvieron todo a su favor, pero lo dejaron escapar.

La escuadra de Miami comenzó tibia. No encontraban su ritmo, y a medida que transcurrían los minutos los visitantes tomaban ventaja. Hasta ahí no se veían los pilares locales. No estaban en nada. Tiraban melones y por supuesto, estos no entraban en la canasta. Así se fueron a los camarines en desventaja, molestos consigo mismos, incómodos. El American Airlines Arena rugía con pocas ganas.

Pero las segundas partes suelen traernos sorpresas, y una vez más, Lebron James se puso el equipo al hombro y salió a dar cátedra. Al final del encuentro, James contaba con 26 anotaciones, una más que su socio Wade, quien también hizo lo suyo.

Pero si bien es cierto los tres grandes de Miami son trascendentales a la hora de mover al equipo, en los momentos importantes suelen aparecer otros jugadores que por esfuerzo logran inscribirse también como héroes, y ese es el caso de Mario Chalmers, quien tuvo una gran noche anotando 25 refrescantes puntos, ya que siempre vinieron cuando más se les necesitaban.

Kevin Durand trató por todos los lados de llevar a su equipo a una situación menos complicada pero no pudo. Westbrook hizo lo suyo anotándose 43 puntos y en un momento logró dejar el marcador igualado a 90, pero tampoco fue suficiente.

La verdad es que la ventaja está cargada para el lado de los locales, ya que el quinto juego será en Miami. Pero mi madre decía que no hay que limpiarse la boca antes de comer. Los juegos hay que jugarlos. Oklahoma City ha demostrado ser un buen equipo, por algo llegaron a la final. Scott Brooks ha hecho un gran trabajo con estos jóvenes llenos de ilusiones y quién sabe si aún le queden conejos por sacar del sombrero.

La Noche Verde de Miami

Por Pablo J. Gasc

Al parecer lo único que tienen los Heat es a los tres mejores jugadores que hay; Lebron James, Dwayne Wade y Chris Bosh. Pero tres jugadores no hacen un equipo. Lo de los Celtics de Boston ha sido una cátedra. No sólo de buen juego, estrategia, individualidades, sino que de esfuerzo. De convicción. De ganas. Hace unas semanas nadie, me incluyo entre esas personas, daba nada por este equipo gastado, viejo, sin oportunidades. Hoy la historia es diferente. Al final los Celtics se impusieron en el American Airlines Arena por 94-90 dejando la serie cargada a su favor 3-2. 

Lo de anoche debe contar entre las malas presentaciones de los Heat. Esas noches que quisieran no tener que recordar. Una noche negra, o mejor dicho verde. Empezaron con energía. Seguros. Compenetrados. Chris Bosh regreso en gloria y majestad, y en cinco minutos anotó y agarró rebotes. Por unos instantes, los Heat se vieron compactos, metidos en el partido. Pero eso no duro mucho y al final ni los 30 puntos de Lebron James, ni los 27 de Dwayne Wade pudieron detener la determinación de los visitantes.

Si bien es cierto al principio del partido los Celtics se vieron atrapados, sin puntería, imprecisos, sin embargo poco a poco fueron alcanzando su nivel. Kevin Garnett se inscribió en el libro con 26 puntos y 11 rebotes mientras que Rajon Rondo lo hizo con 13 asistencias. Paul Pierce. Paul Pierce, quien por minutos pareció que nada le salía, en un pestañeo de Lebron James se anotó con tres puntos en los segundos finales que podríamos decir fueron lapidarios para los Heat. Pero así son los grandes, aparecen cuando más se les necesita.

Pero esta historia no empezó anoche. No apareció de repente. No fue un acto de magia. Ya en el segundo encuentro de la serie de siete podríamos haber previsto lo que se venía. Los Heat se impusieron como locales 115-111, pero les costó. Rondo, en un juego magistral, Pierce, Allen y compañía obligaron el tiempo extra y en los segundos finales el estratego Doc Rivers casi logró la misión.

Así se fueron de vuelta a casa, al TD Garden, en desventaja de 2-0, pero luego de lo vivido, regresaron convencidos de que podían ganarle a los Heat, y así fue. El viernes pasado se quedaron con el juego por 101-91 y luego el domingo por 93-91. Pero no sólo resolvieron. No ganaron con lo justo. Lo hicieron con solvencia y autoridad.

Ahora, la balanza está a favor de los de Boston y las críticas no han dejado de caer sobre Erik Spoelstra por lo que al parecer, es un equipo que juega sin rumbo, a la deriva, a lo que venga. Dependiendo de las genialidades de sus estrellas y con una banca que poco y nada a aportado. Si los Heat quieren quedarse con la serie, tendrán que hacer un esfuerzo mayúsculo en Boston. Re ordenarse y lo más importante, empezar finalmente a jugar como equipo.

Los Pacers toman ventaja

Por Pablo J. Gasc

No me cabe la menor duda que la noche del miércoles 16 de mayo, será una de esas que la fanaticada de Miami querrá olvidar cuanto antes mejor. Eso debido a que caer en el tercer juego de la serie de siete ante Indiana de visita por 94-75 es más que una simple estadística. Los Heat simplemente no pudieron. El barco hizo agua por todos lados.

La ausencia de Chris Bosh fue una cosa, pero lo de Wade fue terrible. Al final del primer cuarto no había anotado ni una sola canasta. Al final del juego, sólo se inscribió con 5. Todo un record. Algo de terror.

Pero pensar que los Heat cayeron solo por esas razones que acabo de mencionar es mezquino, una falta de respeto. Los Pacers jugaron bien. Fueron sólidos atacando y defendiendo. Fueron precisos. Roy Hibbert fue el mayor anotador de los locales con 19 puntos y 18 rebotes. Pero no fue el único, George Hill encestó 20 puntos, Danny Granger ayudó con otros 17 y David West se inscribió con 14 puntos y 9 rebotes.

En la acera del frente la cosa era diferente. Vimos un Wade perdido, impreciso, irascible. Mario Chalmers lideró a su equipo anotando 25 puntos mientras que Lebron James hizo lo que pudo anotándose con 22 puntos al final del encuentro, pero no fue suficiente.

Algo que no se puede dejar de mencionar fue el incidente entre Erik Spoelstra y Dwayne Wade. El entrenador le puso paños fríos, diciendo que “son cosas que pasan”, mientras que el número 3 se retiro a su hotel sin hacer comentarios al respecto. Spoelstra debe haber quedado preocupado, ya que lo que mostró su equipo no dejó a nadie contento y lo que se vió con Wade menos.

Por ahora, las cosas están 2-1 a favor de los pacers y el domingo juegan nuevamente de local. Los Heat, tienen tareas pendientes, sin embargo no hay que ser pesimistas, ya que en el basquetbol, y en especial en Playoffs, nada termina hasta que no canta la chicharra.

 

Tarde mágica en Miami

Por Pablo J. Gasc

Los diecinueve mil y algo asistentes, todos vistiendo sus camisetas blancas, celebrando, como en una gran fiesta, el nuevo premio MVP de su número 6. El tercero a la fecha. Una tarde soñada para Lebron James.

Si bien es cierto la primera mitad del encuentro fue para los visitantes, el equipo logró rearmarse y encontrar los espacios necesarios para que la segunda mitad fuese sobresaliente. De esta manera los Heat se quedaran con el primer punto de la serie ante los Indiana Pacers por 95-86. 

Puede que los nueve puntos de diferencia al final del encuentro no muestren en su plenitud el excesivo trabajo que tuvieron que hacer los jugadores locales, pero los Pacers vinieron a demostrar que no son una escuadra fácil de derrotar, y que tienen argumentos para ofrecer una digna batalla por quedarse con la serie y seguir en competencia. Los visitantes lograron durante toda la primera mitad mantener a raya a los locales quedándose con el tiempo por 48-42. Sin embargo, aún quedaba mucho partido por delante.

Por momentos, el quinteto local pareció un poco sobrepasado por Indiana y Erik Spoelstra no encontraba las soluciones en su tablero, a esa altura, los tiros de media distancia parecían ser la única salida. A esa altura, la orden para Lebron fue “no cansarse”, Y el guerrero respondió. Al final de la jornada Lebron contaba con 32 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias en la libreta, ah, y como si fuera poco, dos robos. Wade por su parte también hizo lo suyo anotándose con 29 puntos, mientras que Chris Bosh colaboró con 15 anotaciones, lamentablemente, al final del segundo cuarto tuvo que salir del juego producto de una lesión abdominal, siendo remplazado por Ronny Turiaf.

En la escuadra visitante destacaron David West y Roy Hibbert quienes lograron anotar 17 puntos cada uno, mientras que George Hill y Darren Collison lo hicieron con 10.

Ahora, sin Bosh por quien sabe cuánto tiempo,  los Heat deberán preparar una estrategia de contención y ataque prolija, ya que los Indiana Pacers dejaron claro que no dejaran ir la serie sin antes haber dado una buena pelea.

Los Heat se alzan con la Victoria

Por Pablo J. Gasc

Lo que se vió la noche del miércoles en el American Airlines Arena fue uno de esos juegos memorables.  Los Miami Heat se quedaron con la serie por 4-1. Si bien la superioridad de los locales fue contundente (106-94), los Knicks no fueron un rival fácil de vencer. Ambas escuadras entraron con convicción y entregaron lo mejor se sí. Lamentablemente para Nueva York, los Heat tuvieron a sus tres estrellas jugando a un gran nivel.

La primera mitad del encuentro fue más bien cerrada, con ambas defensas jugando a gran nivel, sin embargo, la noche se comenzaba a vestir de blanco y al final se fueron al descanso con Miami ganando por 11 puntos de diferencia, 55-44.

El coach de Nueva York, Mike Woodson, colocó toda la carne que le quedaba en la parrilla, viendo por todos los medios de dar la mayor movilidad y espacios a Carmelo Anthony (35 puntos) y a Amar’e Stoudemire (14 puntos), lamentablemente para ellos eso no fue suficiente.

Ya al final del tercer cuarto de partido los Heat apabullaban a su rival 81-67, una diferencia que en el cuarto período fue imposible de disminuir para los visitantes. Claramente, una noche memorable para los fanáticos Miamenses.

Los dirigidos por Erik Spoelstra salieron a jugar con la mente fría, con claridad, precisión. Fueron letales en los momentos precisos, y contundentes a la hora de defender. Antes del encuentro, el entrenador les había remarcado a sus jugadores la necesidad de recuperar pelotas y ganar rebotes como una de las claves para alzarse con la victoria, y así hicieron. Al final, jugando más relajados, los Heat celebraron 106-94.

La estrella de la noche para los locales fue una vez más Lebron James, quien  se retiró del estadio con 29 puntos en su libreta, siete asistencias y ocho rebotes. Por su parte los otros dos mosqueteros, Dwyane Wade y Chris Bosh se inscribieron con 19 puntos cada uno, mientras que Mario Chalmers lo hizo con 10.

Ahora, Miami enfrentará a los Pacers de Indiana, escuadra que viene de derrotar a los Magic the Orlando por la misma diferencia de 5 juegos a 1.

Los Knicks celebran en playoffs

Por Pablo J. Gasc

Luego de 11 años: 

Por como se veían las cosas el jueves, era difícil creer que los Knicks pudieran sacar un punto en esta serie, especialmente después de haber perdido los tres primeros por una diferencia de 20 puntos por juego, sin embargo, los neoyorquinos demostraron que aún podían dar más.

Los Knicks lograron quedarse con una victoria 89-87, rompiendo así con un terrible registro de 13 juegos perdidos en la post  temporada. No sólo la estrategia de su entrenador Mike Woodson hizo el milagro, sino la tenacidad y corazón de su conductor Carmelo Anthony, quien los llevó a la victoria marcando 41 puntos. Por su parte, el retornado Amare Stoudemire ayudó marcando 20 puntos y 10 rebotes.

Lo de Carmelo estuvo a la altura de una levantada épica, especialmente cuando consiguió encestar tres puntos faltando 54 segundos. Con esto, la maldición de los Knicks, que no ganaban un juego en playoffs desde el 19 de abril de 2001 cuando vencieron a los Raptors de Toronto en el tercer juego de la serie de cinco, se convertía en cosa del pasado.

Los fanáticos neoyorquinos quienes repletaron por completo el Madison Square Garden disfrutaron hasta el último segundo el sacrificio máximo de su equipo, celebrando en especial el momento en que Dwayne Wade, faltando a penas 1.6 segundos en el reloj, fallaba el tiro de tres puntos que podrían haber dado la serie a su equipo.

La decepción de los jugadores miamenses se podía ver, ya que estaban convencidos de que la victoria estaba casi en sus manos. Lamentablemente no pudieron repetir la barrida conseguida en la semifinal de la Conferencia del Este de 2005, cuando mandaron de vuelta a casa a la escuadra de Washington con las maletas vacías.

Sin embargo, si bien es cierto los Knicks se alzaron con la victoria, los 27 puntos de Lebron James no deben ser ignorados, tampoco los 22 puntos de Wade, especialmente ahora que ambos equipos regresan a Miami para dar vida al quinto encuentro.

Miami con la serie casi en la bolsa

Por Pablo J. Gasc

Al final del partido, el Madison Square Garden estaba en silencio. La superioridad de los Miami Heat sobre los locales Knicks no debería tomar por sorpresa a nadie. El marcador de 87-70 tampoco, especialmente si consideramos que el tridente miamense se ha convertido en un enigma sin solución para Mike Woodson y sus muchachos, y si piensan en igualar la serie con lo poco que les va quedando, deben estar pensando buscar ayuda divina. 

Hasta el momento, los Heat han ganado tres juegos seguidos y Eric Spoelstra ya debe estar pensando en los rivales por venir, ya que la extremadamente debilitada escuadra neoyorquina no le debe estar quitando el sueño.

Si bien es cierto, al final del primer período las cosas no se veían tan oscuras para los locales, y el tercer cuarto se ponía cuesta arriba para los Heat ya que Lebron dejaba el rectángulo con cuatro faltas personales. Aún quedaba mucha agua por pasar debajo del puente.

Los tres mosqueteros James, Wade y Bosh nos tienen acostumbrados a tener juegos sobresalientes. Por lo general, donde falla uno aparece el otro y viceversa. Pero el jueves pasado vimos además a un Mario Chalmers haciendo de las suyas en el cuarto período, convirtiendo 3 de los cuatro tiros abiertos que se le presentaron, precisamente cuando más se le necesitaba.

Chalmers se fue a los camarines con 19 anotaciones en la libreta y 5-8 desde la línea de los tiros libres. Hasta ahora, su average había sido de 14.3 puntos por juego, sin embargo, en tiempos de playoffs habitualmente sale lo mejor de cada jugador.

De seguir las cosas como se han visto hasta el momento, no es una locura pensar que este domingo, los Heat podrían cerrar la serie en forma contundente. Un tremendo golpe anímico para una escuadra que este año lo quiere ganar todo. Sin piedad. Sin pérdidas de tiempo. Sin desgastes innecesarios. Un 4-0 a estas alturas parece más cercano de lo que nadie esperaba al inicio de la serie.

Miami Dominando La Serie

Por Pablo J. Gasc

Después de la tremenda paliza del domingo, el entrenador de los Knicks, Mike Woodson, se fue al hotel con una tremenda tarea por delante: Ver como hacía abrir espacios para que Carmelo Anthony y Amare Stoudemire respiraran. En parte lo logró. Claro que los cambios estratégicos duraron poco, ya que al final del segundo cuarto, los Heat ya marcaban la diferencia. 

El marcador final de 104-94 puede no parecer tan lapidario como lo fue el del pasado domingo, sin embargo, en la cancha, los Heat brillaron por todos los rincones. Desde la línea de tres puntos, desde los laterales, recuperando balones, bloqueando, bajo el tablero. James, Wade, Bosh, Millar, todos inspirados y mentalizados en conseguir el título que el año pasado se les escapó de entre las manos. Por donde se les mire, este equipo muestra una solidez y contundencia  impresionantes.

Dwyane Wade lideró a su equipo como en los viejos tiempos marcando 25 puntos en tanto que Chris Bosh colaboró con otros 21. El tercer mosquetero, Lebron James, se anotó con 19 canastas.

En la otra acera, Carmelo Anthony hizo todo lo que estuvo de su parte para acercar a su equipo encestando 30 puntos, sin embargo no fueron suficientes ante unos Heat que supieron manejar el encuentro y mantener la diferencia.

Con esta derrota, los Knicks consiguieron un nuevo record en la NBA con 12 partidos perdidos de manera consecutiva en post temporada.

Los debilitados neoyorquinos se devuelven a casa con la canasta vacía y la preocupación por el lesionado Iman Shumpert. Un Baron Davis que regresó pero muy falto de juego. Un Tyson Chandler debilitado, además de unos Douglas y Bibby a media máquina y como si fuera poco, un Amare Stoudemire que no se sabe si podrá jugar producto de un corte en una de sus manos una vez terminado el encuentro.

Los dos partidos en Nueva York serán para los Knicks una prueba de fuego para ver si la serie se puede emparejar, pero si el equipo no encuentra una fórmula milagrosa para detener a unos Miami Heat inspirados, la cosa no pinta nada de bien.

NBA: A las puertas de los Playoffs

Por Pablo J. Gasc

La NBA no descansa. Ha sido una temporada corta y eso hace que no sea nada de fácil escoger al mejor jugador, sin embargo los candidatos están más o menos claros, y el material del que están hechos se probará durante los playoff.

Así es, ya se respira el ambiente de Playoffs. Por si no lo sabía, en la conferencia del este los únicos confirmados hasta el momento son la dupla Boston-Atlanta, todo lo demás aún está por verse. Sólo queda afinar los detalles.

Miami y Chicago se juegan la vida en sus próximos encuentros. Por ejemplo, si los Celtics de Boston le ganaran a los Miami Heat, Chicago quedaría primero en su serie, sin embargo, si por el contrario ganara Miami, la atención se centraría en Chicago y su duelo del miércoles antes los Pacers de Indiana.

Miami sin Wade o Lebron James no es el mismo, eso lo pudimos ver el sábado cuando cayeron ante un equipo débil y sin ideas como los Wizards, sin embargo, el domingo, en su último juego de local en el American Airlines Arena dieron una pelea más que respetable antes los difíciles Rochets de Houston, por supuesto, de la mano de James.

Por otra parte los Knicks de Nueva York siguen en carrera y no quieren dejar que las cosas se les compliquen más de la cuenta. Todo depende de ellos, pero además, está el temido factor Orlando Magic quienes aún siguen vivos y con una que otra posibilidad.

Por el otro lado, que Oklahoma perdiera con los Lakers de Los Ángeles no fue cosa menor, especialmente si recordamos que los Spurs de San Antonio están a una victoria de acariciar el primer lugar de su serie.

La última remontada victoriosa de los Lakers, de la mano de Kobe Bryant, los dejó acomodados en la cuarta posición, claro que aún pueden optar a más, ya que de ganarle a Sacramento podrían abrazar la tercera ubicación de su conferencia, sin embargo Kobe, Pau y los demás laguneros deben estar preocupados. Así es, ya que la desmedida agresión de World Peace sobre Harden no pasó inadvertida para nadie. Castigo seguro para el jugador que dejará a los Lakers a media máquina al menos en la primera parte de los playoffs.

Estamos en la recta final de esta temporada corta pero llena de emociones y buen baloncesto. Con jugadas de antología y finales infartantes. Lo que queda es lo mejor. Lo que viene es el nivel más alto. Aquí los que sobrevivan serán verdaderamente los mejores.

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