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Los Pacers toman ventaja
Por Pablo J. Gasc
No me cabe la menor duda que la noche del miércoles 16 de mayo, será una de esas que la fanaticada de Miami querrá olvidar cuanto antes mejor. Eso debido a que caer en el tercer juego de la serie de siete ante Indiana de visita por 94-75 es más que una simple estadística. Los Heat simplemente no pudieron. El barco hizo agua por todos lados.
La ausencia de Chris Bosh fue una cosa, pero lo de Wade fue terrible. Al final del primer cuarto no había anotado ni una sola canasta. Al final del juego, sólo se inscribió con 5. Todo un record. Algo de terror.
Pero pensar que los Heat cayeron solo por esas razones que acabo de mencionar es mezquino, una falta de respeto. Los Pacers jugaron bien. Fueron sólidos atacando y defendiendo. Fueron precisos. Roy Hibbert fue el mayor anotador de los locales con 19 puntos y 18 rebotes. Pero no fue el único, George Hill encestó 20 puntos, Danny Granger ayudó con otros 17 y David West se inscribió con 14 puntos y 9 rebotes.
En la acera del frente la cosa era diferente. Vimos un Wade perdido, impreciso, irascible. Mario Chalmers lideró a su equipo anotando 25 puntos mientras que Lebron James hizo lo que pudo anotándose con 22 puntos al final del encuentro, pero no fue suficiente.
Algo que no se puede dejar de mencionar fue el incidente entre Erik Spoelstra y Dwayne Wade. El entrenador le puso paños fríos, diciendo que “son cosas que pasan”, mientras que el número 3 se retiro a su hotel sin hacer comentarios al respecto. Spoelstra debe haber quedado preocupado, ya que lo que mostró su equipo no dejó a nadie contento y lo que se vió con Wade menos.
Por ahora, las cosas están 2-1 a favor de los pacers y el domingo juegan nuevamente de local. Los Heat, tienen tareas pendientes, sin embargo no hay que ser pesimistas, ya que en el basquetbol, y en especial en Playoffs, nada termina hasta que no canta la chicharra.
Tarde mágica en Miami
Por Pablo J. Gasc
Los diecinueve mil y algo asistentes, todos vistiendo sus camisetas blancas, celebrando, como en una gran fiesta, el nuevo premio MVP de su número 6. El tercero a la fecha. Una tarde soñada para Lebron James.
Si bien es cierto la primera mitad del encuentro fue para los visitantes, el equipo logró rearmarse y encontrar los espacios necesarios para que la segunda mitad fuese sobresaliente. De esta manera los Heat se quedaran con el primer punto de la serie ante los Indiana Pacers por 95-86. 
Puede que los nueve puntos de diferencia al final del encuentro no muestren en su plenitud el excesivo trabajo que tuvieron que hacer los jugadores locales, pero los Pacers vinieron a demostrar que no son una escuadra fácil de derrotar, y que tienen argumentos para ofrecer una digna batalla por quedarse con la serie y seguir en competencia. Los visitantes lograron durante toda la primera mitad mantener a raya a los locales quedándose con el tiempo por 48-42. Sin embargo, aún quedaba mucho partido por delante.
Por momentos, el quinteto local pareció un poco sobrepasado por Indiana y Erik Spoelstra no encontraba las soluciones en su tablero, a esa altura, los tiros de media distancia parecían ser la única salida. A esa altura, la orden para Lebron fue “no cansarse”, Y el guerrero respondió. Al final de la jornada Lebron contaba con 32 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias en la libreta, ah, y como si fuera poco, dos robos. Wade por su parte también hizo lo suyo anotándose con 29 puntos, mientras que Chris Bosh colaboró con 15 anotaciones, lamentablemente, al final del segundo cuarto tuvo que salir del juego producto de una lesión abdominal, siendo remplazado por Ronny Turiaf.
En la escuadra visitante destacaron David West y Roy Hibbert quienes lograron anotar 17 puntos cada uno, mientras que George Hill y Darren Collison lo hicieron con 10.
Ahora, sin Bosh por quien sabe cuánto tiempo, los Heat deberán preparar una estrategia de contención y ataque prolija, ya que los Indiana Pacers dejaron claro que no dejaran ir la serie sin antes haber dado una buena pelea.
Miami con la serie casi en la bolsa
Por Pablo J. Gasc
Al final del partido, el Madison Square Garden estaba en silencio. La superioridad de los Miami Heat sobre los locales Knicks no debería tomar por sorpresa a nadie. El marcador de 87-70 tampoco, especialmente si consideramos que el tridente miamense se ha convertido en un enigma sin solución para Mike Woodson y sus muchachos, y si piensan en igualar la serie con lo poco que les va quedando, deben estar pensando buscar ayuda divina. 
Hasta el momento, los Heat han ganado tres juegos seguidos y Eric Spoelstra ya debe estar pensando en los rivales por venir, ya que la extremadamente debilitada escuadra neoyorquina no le debe estar quitando el sueño.
Si bien es cierto, al final del primer período las cosas no se veían tan oscuras para los locales, y el tercer cuarto se ponía cuesta arriba para los Heat ya que Lebron dejaba el rectángulo con cuatro faltas personales. Aún quedaba mucha agua por pasar debajo del puente.
Los tres mosqueteros James, Wade y Bosh nos tienen acostumbrados a tener juegos sobresalientes. Por lo general, donde falla uno aparece el otro y viceversa. Pero el jueves pasado vimos además a un Mario Chalmers haciendo de las suyas en el cuarto período, convirtiendo 3 de los cuatro tiros abiertos que se le presentaron, precisamente cuando más se le necesitaba.
Chalmers se fue a los camarines con 19 anotaciones en la libreta y 5-8 desde la línea de los tiros libres. Hasta ahora, su average había sido de 14.3 puntos por juego, sin embargo, en tiempos de playoffs habitualmente sale lo mejor de cada jugador.
De seguir las cosas como se han visto hasta el momento, no es una locura pensar que este domingo, los Heat podrían cerrar la serie en forma contundente. Un tremendo golpe anímico para una escuadra que este año lo quiere ganar todo. Sin piedad. Sin pérdidas de tiempo. Sin desgastes innecesarios. Un 4-0 a estas alturas parece más cercano de lo que nadie esperaba al inicio de la serie.